De improviso, podría describirlo así. Ningún pensamiento parecido había flotado a través de las cortas profundidades de mi mente, se había convertido en algo imposible, posiblemente imposible en el momento en que llegaste.
Te amo, un te amo único, de un valor incontable, inexpresable, se había vuelto tan común... Habías forjado una pared entre la normalidad y tus sentimientos. Ahora, todo me parece similar a un espiral, mis ojos suelen enceguecerse frente a la claridad, convirtiendose casi en un colchón de plumas, en aquel poder inexistente que frenara el tiempo a momentos de topar el suelo. Todo se volvió difuso, hasta que colgué del extremo, poco a poco mis dedos cedieron ante el tiempo, caíste, aún así sentimientos incontrolables me mantienen aferrada a la punta.
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